Armá el primer tablero
Antes de invitar a nadie, definí el proyecto y las columnas que vas a usar. Para un estudio de diseño suele alcanzar con Pendiente, En producción, En revisión y Entregado. Si trabajás solo, dejá dos columnas y sumá el resto cuando entre el segundo integrante.
Cargá tareas con estimación
Cada tarea necesita un responsable y un bloque de tiempo aproximado. No hace falta precisión de minutos: media jornada o jornada completa ya alcanza para que el pronóstico semanal tenga sentido. Las tareas sin estimación quedan visibles como pendientes de definir y no entran en el cálculo de carga.
Revisá el pronóstico cada lunes
El lunes mirás la carga de la semana y comparás con lo que quedó abierto del viernes anterior. Si dos personas están al límite y una tercera tiene huecos, ahí aparece el cuello de botella antes de que frene una entrega. Reordenar prioridades a tiempo cuesta menos que avisar al cliente que la fecha no cierra.
Exportá el avance para el cliente
Al cierre de semana generás un CSV con tareas cerradas, tareas en riesgo y horas estimadas contra reales. Ese archivo se comparte por correo y reemplaza la reunión de seguimiento con clientes en otros husos. Nombres de columna en lenguaje de cliente, no en jerga interna: el reporte se lee solo.